¿Quién es Rubén Marrero?

Emigrar es como cuando acabas de leer un libro que te apasiona. Dejas de ser el mismo cuando terminas. Por eso, no sé a dónde me llevará esta nueva aventura, pero para todas tengo la misma frase: sé mejor que ayer y peor que mañana y recuerda que vas a morir (memento mori). Te hará luchar por lo que quieres y ser la mejor versión de ti mismo, tanto física como mentalmente. 

Por experiencia sé que vivimos en un mundo cada vez más volátil e incierto. La globalización y los avances en la tecnología ya están produciendo grandes cambios sociales. Nos comunicamos y aprendemos de muy diferente manera a como lo hacíamos hace muy pocos años. Ahora un título y una localización no te definen. En este cambio de paradigma, la adaptación que tengamos al cambio será clave para progresar y dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones. 

Iba a seguir con mis títulos, pero antes, te voy a contar 7 datos curiosos sobre mí:

$

Estaba todo el día con un balón de fútbol y una bicicleta. Si, el de la foto soy yo, en mi Fast Monty 1.0. sin ruedas de atrás. Y con la camisa por dentro ¡Qué bueno era!

$

El primer deporte al que me apunté en el colegio fue a Kárate. Sin embargo, hasta los 18 años competí en fútbol. Era regular tirando a… ¡malo!

$

Me encantaba ver el Tour de Francia con mi padre. Ver las hazañas de Indurain, Pantani y Ullrich. Todas las noches escuchaba El Larguero en la Cadena Ser y lo más que me gustaba eran las conversaciones con Sebastián Álvaro sobre las vivencias de las montañas que escalaba. También me quedaba escuchando a Iker Jiménez con Milenio 3. No podía quitarlo aunque me cagara de miedo. Creo que por eso, me siento fascinado por Edimburgo. 

 

$

Libro: El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.

“En los campos de concentración, por ejemplo, en aquel laboratorio vivo, en aquel banco de pruebas, observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste”.

$

Soy del Barça. De niño, un apasionado. Cosas de la ignorancia. Ahora mucho menos. Me gusta el fútbol como deporte, pero todo lo que rodea al fútbol debería disminuir su intensidad. No están transmitiendo los valores del deporte (vídeo).

$

Me encanta comer. Y me encantaba comer dulces. Un paquete al día de chocolate. A día de hoy, he superado mi adicción al azúcar. Mis padres no ganaban para mantener a tal bestia parda.

$

Siempre fui un estudiante mediocre. De 6 acercándome al 7. Me distraía con facilidad cuando había mucha rutina. O según decían los profesores, “este niño no da más”. Como siempre todo es depende del contexto…

$

Estaba todo el día con un balón de fútbol y una bicicleta. Si, el de la foto soy yo, en mi Fast Monty 1.0. sin ruedas de atrás. Y con la camisa por dentro ¡Qué bueno era!

$

El primer deporte al que me apunté en el colegio fue a Kárate. Sin embargo, hasta los 18 años competí en fútbol. Era regular tirando a… ¡malo!

$

Me encantaba ver el Tour de Francia con mi padre. Ver las hazañas de Indurain, Pantani y Ullrich. Todas las noches escuchaba El Larguero en la Cadena Ser y lo más que me gustaba eran las conversaciones con Sebastián Álvaro sobre las vivencias de las montañas que escalaba. También me quedaba escuchando a Iker Jiménez con Milenio 3. No podía quitarlo aunque me cagara de miedo. Creo que por eso, me siento fascinado por Edimburgo.

 

$

Libro: El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.

“En los campos de concentración, por ejemplo, en aquel laboratorio vivo, en aquel banco de pruebas, observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste”.

$

Soy del Barça. De niño, un apasionado. Cosas de la ignorancia. Ahora mucho menos. Me gusta el fútbol como deporte, pero todo lo que rodea al fútbol debería disminuir su intensidad. No están transmitiendo los valores del deporte (vídeo).

$

Me encanta comer. Y me encantaba comer dulces. Un paquete al día de chocolate. A día de hoy, he superado mi adicción al azúcar. Mis padres no ganaban para mantener a tal bestia parda.

$

Siempre fui un estudiante mediocre. De 6 acercándome al 7. Me distraía con facilidad cuando había mucha rutina. O según decían los profesores, “este niño no da más”. Como siempre todo es depende del contexto…

Un punto de inflexión en mi vida fue cuando casi dejo de estudiar con 18 años para comerme el mundo. Al final, el mundo me comió a mí y decidí seguir estudiando.

Me puse las pilas y del tirón tuve un montón de títulos. Cosa de locos. I love títulos.

Por ejemplo: Ciclo Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas (TAFAD); Título de Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF o CAFYD), los cursos en el Instituto Internacional de Ciencias del Ejercicio Físico y Salud (IICEFS). El primer nivel de entrenador de fútbol. Este último no tiene siglas. Lo siento. I love siglas.

También aprendí mucho de un blog: Fitness Revolucionario. Cuando las asignaturas de la universidad no me interesaban, me fugaba para leerme lo que había publicado Marcos Vázquez.

Al acabar la universidad y meterme de lleno en el mundo laboral, descubrí los verdaderos problemas que había en el mundo de la salud y el deporte.

Entrenamientos estandarizados, poca dedicación individualizada, información errónea, clases dirigidas con mucha gente para subir el ego del monitor… Los gimnasios generalistas no están preparados para recibir a gente con diferentes factores de riesgo como: estrés crónico, ansiedad, sobrepeso, sedentarismo, dolores musculares… Cada vez hay más gimnasios en el mundo, viviremos más años, pero tendremos más enfermedades. ¿En algo seguimos fallando, no?

El hecho de haber aprendido algo de inglés, me ha hecho profundizar aún más en campos de conocimiento que desconocía. Todo ese estudio me lleva a la misma conclusión: la salud debe ser tratada de manera integral. 

No soy el único ni el primero en darse cuenta. 

Por supuesto tengo mis creencias y mis dogmas. Como todo el mundo. Pero no me aferro a una única verdad ni a ideas cerradas. Siempre estoy abierto a nuevas evidencias.   

Por lo poco que voy aprendiendo, considero que la verdad de cada uno va evolucionando hasta que te vuelves más coherente sobre la realidad de tu entorno, lo que piensas, dices y haces (o no).

Los sueños, no. Siempre están en algún cajón de tu mente dispuestos a salir antes o después.

En 2016, año en el que emigré, busqué el movimiento en la naturaleza de Inglaterra y eso me llevó a emprender un reto precioso en Tenerife, para ayudar a la fundación Laureus, acompañado de un buen amigo. 

La ruta 0-4-0 (ver vídeo).

En 2017, hice verdad un sueño que por algún motivo tenía en mi cajón escondido desde que crecí con las hazañas físicas de los Induráin, Sebastián Álvaro y compañía.

El Ironman de la tierra que me vio nacer, Canarias (ver vídeo).

 

No soy ni trail runner, ni triatleta. Ni runoréxico. No me gusta limitarme a un solo tipo de movimiento. A largo plazo, me parece equivocada esa forma de vivir el movimiento. Aunque mi ser, de vez en cuando, pide alimentar el ego con una prueba donde voy a encontrar disfrute en el sufrimiento. Me entreno a conciencia para ello, lo hago y sigo entrenando fuerza que es la base innegociable de todo. 

Y en este 2018, en una ciudad dónde he elegido vivir, Edimburgo, capital de Escocia, estoy haciendo realidad otro sueño que tenía, desde que aprendí en el colegio que la rutina no me gustaba…

RMOVE, aportando a la salud del siglo XXI.