Alternativas para escoger material de entrenamiento

Como te mostré en este artículo, cada vez estamos más enfermos. Hemos pasado de superar las enfermedades transmisibles, como la viruela, a vivir una epidemia de enfermedades no transmisibles como la diabetes, la hipertensión, la dislipemia o el Alzheimer. La principal razón son nuestros malos hábitos de vida.

En la época de nuestros abuelos, el gimnasio, era el trabajo del día a día. Profesiones físicas que, junto a unos alimentos coherentes, les mantenían en su peso corporal. Muchos vivían con una pausa y una paciencia típicas de manual de autoayuda.

Hoy en día, lo queremos todo ya, con resultados al instante. Cuerpos de revista en un mes y sin Photoshop. En un par de días, pasar de una dieta alta en carbohidratos con productos ultraprocesados a una dieta cetogénica con ayuno intermitente. Cambiar el mundo con un comentario de Facebook o vivir poniendo frases motivadoras cuando tu vida es una mierda. Un sinsentido sin asimilación posible.

Por ejemplo, en la Edad Media, no tenían estos problemas. En ese época, no se estaban con tonterías. Sabían su cometido, ir al cielo si se portaban bien, según lo impuesto, o por el contrario, ir al infierno. Ser bueno era dar los pocos recursos que se obtenían a la corte y ser malo, suponía ir en contra de lo establecido. Si se producía esto último, ¡qué le corten la cabeza! Que se lo digan al pobre William Wallace… Aunque a él le cortaron algo más que la cabeza.


En mis ratos libres, soy guía turístico en Escocia, pero no soy historiador. Se me da mejor entender en qué consiste el movimiento humano y cómo puedes mejorar tu salud integral, antes que analizar el pasado con el objetivo de elegir mejores opciones en el futuro. Podría contarte la historia de cómo murió el gran héroe escocés a manos de los ingleses y debatir sobre las condiciones de mortalidad de la sociedad de la Edad Media, sobre todo, si en la actualidad nadie se preocupara por su imagen y su salud. Como siempre digo, cada época en su contexto. Y si nos ponemos de aventureros del tiempo, lo tengo claro: no cambio ningún tiempo pasado por este.

Aunque pensándolo mejor, quizá debes mirar tu pasado para empezar a conseguir la salud del siglo XXI.

 

Primer paso para liberarte de tu pasado

La primera decisión que tienes que tomar es dejar de ir a un gimnasio convencional a simplemente sentarte. ¿Has ido alguno alguna vez? Me imagino que sí y sin mucho éxito.

Por cierto, yo trabajé en uno. Lleno de máquinas último modelo. Una auténtica pasada. Te estimulaban el pecho desde ángulos que no existían. Eso sí, el espacio para el movimiento escaseaba. Lo peor es que muchas veces me dejaba llevar por el estrés. Hora punta en el gimnasio y llegaba un momento en el que jugar al Tetris daba sus frutos. Ibas colocando a los pobres clientes en las pocas máquinas que se quedaban libres. Realmente, una absurdez. En esta situación, un iluminado me dijo que con los años me arrepentiría de haber dejado el gimnasio y de lo que estaba aprendiendo. Cierto, aprendí cómo no quería seguir enfocando mi profesión.

Material de entrenamiento para ahorrarte 9 meses de gimnasio 3

Por eso, te aconsejo un material que te hará cambiar todo de ti. Todo el mundo tiene ese material encima. Algunos más pesados que otros, pero lo tienen y lo pueden utilizar sin problema alguno. Es un material que puedes llevarlo de paseo, por ejemplo, a Escocia a reconectar con tu salud en su naturaleza, para complementarlo con tu deporte favorito o para entrenar en casa. Una maravilla de diseño imperfecto.

Una vez, escuché a uno de los mejores preparadores físicos de fútbol, por cierto de Tenerife, que en los entrenamientos con los jugadores de la cantera de la Juventus enseñaban a hacer volteretas y otros movimientos complejos. Ese día, los que estábamos presentes en ese estudio, probando la polea cónica, aprendimos muchísimo del gran Julio Tous. Su frase sobre los entrenamientos de los jóvenes jugadores de la Juventus de Turín plantó una semilla que comenzaría a germinar hace poco.

No, no te voy a mandar a hacer volteretas para estimular tu cerebelo y que envíe información a tu corteza frontal para refinar tu secuencia de reclutamiento muscular, subiendo la dopamina y generando un sentimiento de satisfacción y felicidad por aplicar un nuevo aprendizaje motor. Si es lo que estás pensando, estás equivocado, pero creo que te he dado suficientes pistas. ¿Sabes ya qué material es? ¡Sí, tu propio peso corporal!

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Lo dicho, no hace falta hacer volteretas para estimular tu cerebro. Con los ejercicios más antiguos de la historia se pueden hacer progresiones para tener la salud del siglo XXI, como por ejemplo, flexiones, sentadillas, zancadas, planchas o dominadas en un árbol. Pasamos muchas horas sentados al día. ¿De verdad crees que ir a sentarte a un gimnasio a levantar un peso guiado te va a ayudar a mantenerte haciendo ejercicio a largo plazo? Posiblemente sí, como individuo. Seguro que no, como humanidad. Ahí están los datos.

Créeme que a medida que vas controlando tu cuerpo querrás ir progresando un poco más. Y si vamos más lejos, tenemos que entrar, ahora sí, en el mundo de lo material. Barato, por cierto.

 

Cuatro materiales de entrenamiento básicos para evitar pagar un gimnasio

Es verdad que, a medida que vamos evolucionando y estos movimientos se van haciendo más simples, el cerebro necesita nuevas formas de excitación. Esto lo podemos conseguir con diferentes materiales como los siguientes:

Anillas

Si tengo que destacar algo por encima de lo demás es la mejora en la fuerza de agarre. Nuestros abuelos nos daban la mano y casi que nos la partían. Hoy en día, estamos perdiendo esa fuerza de agarre. Si tienes hijos, te llamará la atención la fuerza de agarre que pueden llegar a tener cuando son muy pequeños.


Con las anillas, la fuerza de las manos, las muñecas y los antebrazos se volverá a recuperar. Sin embargo, el beneficio más importante es la estimulación que provocan en la zona abdominal y hombros, junto a las ganancias en flexibilidad de la parte superior del cuerpo. Solo hace falta ver a un gimnasta para entenderlo.

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Existe la posibilidad de que encuentres anillas por 20-40 euros y puedes llevarlas contigo a todas partes. Colocándolas en barras, algún árbol o en cualquier pilar sólido que aguante tu peso.

 

Barra para colgarse

La fuerza de tracción y la de agarre se ven desafiadas cuando te cuelgas de una barra e intentas llevar tu barbilla por encima de ella. Una musculatura tan poderosa como el dorsal, utilizada por nuestros antepasados a diario, está inactiva en la actualidad. Estas carencias de fuerza debilitan nuestra espalda.

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Por eso, te animo a comprarte una barra. Las hay desde las que se ponen en alguna puerta de tu casa, las barras fijas ancladas a la pared o las estructuras, mucho más caras, que te permiten trabajar con barra olímpica (opción interesante si tienes suficiente espacio y puedes comprarte barra y discos), aunque yo utilizo una estructura desmontable.

 

Kettlebell

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Desde Rusia nos llegan estas viejas, pero efectivas, pesas. En el pasado, el ejército ruso las utilizaba para demostraciones de fuerza, resistencia y coordinación. Hoy, las emplea casi todo el mundo para lo mismo, aunque algunos las usan para hacer bíceps. A la lista de sinsentidos, suma otro. Estas herramientas hacen que tu musculatura funcione como los que son, “cadenas” que trabajan conjuntamente para lograr una función.

Aquí te dejo con Eric Leija, un crack en esto de darle sentido al movimiento con las pesas rusas.


No olvides que una mancuerna también puede ayudarte porque puedes cambiar los pesos, aunque no te dará las facilidades en el movimientos de las kettlebell. En mi caso, tengo mancuernas con pesos pequeños y pesos superiores a este material.

 

Paralletes (Paralelas)

Al igual que las anillas, sirven para trabajar tus hombros, brazos y abdominales. También para trabajar con codos bloqueados y manteniendo la postura corporal. Para mí, son fundamentales para desarrollar las progresiones de ejercicios como el L-sit. Las puedes hacer caseras y ahorrarte dinero. Te dejo el enlace a un vídeo en el que muestran cómo hacerlas con tubos de PVC.

Espero que te haya gustado mi recopilación de materiales básicos para tener en casa. Si se te ocurre alguno más que no he puesto, te invito a escribir en los comentarios. Si te ha gustado el artículo, compártelo para que llegue a más gente y puedan ahorrarse unos euros en el gimnasio.

Te dejo con la fotografía de mi gimnasio casero y laboratorio de movimiento. La estructura me sirve como paralletes si se quitan algunos tubos. Bueno, bonito y barato. Me ha costado lo que me cuestan 3 meses de gimnasio. Los otros 9 meses del año tengo material de sobra para empezar a obtener el movimientos del siglo XXI.

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¡Un abrazo y seguimos aportando salud holística!
 

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